miércoles, 14 de noviembre de 2007

Libertad con Limites a Sentir.


Ella retrocedió a abrir las alas y se elevó… Se creyó en el reino celestial un instante, la emperatriz de todo aquel infinito azul, pero sus brazos no resistieron y como si el sol le cobrase por sentirse así; tostó sus alas y se desplomó dando vueltas asfixiándose en un grito disimulado de albedrío frenado, de emociones con un limite de estación.

Renunció a iluminarse el rostro con una sonrisa y se adentró a una mueca sin sabor… Sentidos vacíos, sin cosquilleo… Mirada malgastada, desfallecida y aguada por las condenas que solo se logran juzgar cuando miras esos ojos saturados de soledad.

Ella retornó a sentirse envuelta en unos brazos inexistentes, que en ningún tiempo le prometieron nada, que jamás participaron de la fantasía que ella creaba… Habitaba en un limbo repleto de nubes azabaches, murmullos patéticos, estrellas sin resplandor, soles muertos, arcángeles viles y lunas ilusorias…

Todo fue un espacio ensamblado para crearla viva por un instante… Pero que poco le vivió, en fracciones de segundos volviò a su realidad y comprendió que es ahí a donde corresponde estar, donde es su lugar, donde tiene que vegetar y continuar delirando con ese cielo lleno de nubes blancas, de estrellas de colores, de murmullos celestiales, de soles resplandecientes, de lunas apasionadas, de ángeles libertadores y protectores de almas sin esperanzas
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